AUTOBIOGRAFÍA
AUTOBIOGRAFÍA
Mi nombre es: José Roni Domínguez Herrera, originario
de Caserío los Trapichitosl, municipio de Petatán, ahora con residencia en el
Caserío Los Trapichitos, municipio de Petatán, Me identifico con el Documento Personal de
Identificación (DPI) CUI No. 183622111 1322, extendido por el Registro Nacional
de las Personas (RENAP). Actualmente ejerciendo
la profesión de Maestro de Educación Primaria en la Escuela Oficial Rural Mixta
aldea la Esperanza Unión Cantinil, Huehuetenango, atendiendo los grados de
cuarto y quinto primaria, en el presente ciclo escolar.
Soy el cuarto hijo junto a otro mi hermano
porque somos gemelos de una gran, bonita y hermosa familia, mis padres: Ovidio Wenseslao Domínguez Cano y
Hayde Concepción Herrera Villatoro; mis hermanos: María Magali, Victor Belsaí,
Rufina Rubenia, Dimas Darinel y Marbin Osbeli. Todos de apellidos Domínguez
Herrera. Soy muy afortunado por tener tan maravillosa familia, con ellos hemos
compartido momentos muy alegres como también tristes, difíciles pero unidos
hemos salido adelante. Nos apoyamos los unos a los otros en todo momento
siempre tratando la manera de mantener el amor, la paz y el respeto entre
nosotros para darles un buen ejemplo a nuestros hijos y que comprendan la importancia de mantener una familia unida.
Los recuerdos que conservo de mi infancia
son maravillosos… la verdad fui muy feliz, a pesar de que en mi hogar habían
muchas carencias; por que a veces apenas y habían frijoles para comer, éramos varios hijos y mis papás eran de escasos recursos económicos, no tenían la posibilidad de comprarnos
zapatos y ropa como veía que le compraban a otros niños, durante la primaria sempre anduve con botas de
plástico andábamos remendando los que teníamos, para que nos aguantaran más
tiempo, mucho menos nos compraban juguetes; si teníamos, pero hacíamos carritos
de galones o botellas con llantas de malanga o de teja de barro, mi papá nos
hacía trompos de madera, jugábamos canicas
con las semillas de un árbol llamado jaboncillo. En fin… era divertido.
Como en ese tiempo no había energía eléctrica,
no veíamos televisión; así que teníamos mucho tiempo para ayudar primero en la
casa a realizar algunas tareas y luego por la tarde nos reuníamos en un llano a
un lado de mi casa con todos los primos, primas y algunos vecinos a jugar el
famoso trapiche y una infinidad de juegos más. La verdad recuerdo que no sentíamos ni como
pasaba el tiempo, jugábamos y jugábamos hasta que empezaba a oscurecer y
escuchábamos que nos llamaban de nuestras casas. Nos gustaba mucho cuando
iniciaba a oscurecer, recostarnos en el llano viendo todos en silencio hacia el
cielo, para ver quién veía la primera
estrella que se aparecía en el inmenso cielo oscuro y que poco a poco se iluminaba
con muchas y relucientes estrellas. Fueron momentos únicos que viven en mi
memoria y que espero no olvidar nunca.
En mi casa vivía con mis hermanos, mis
papás, recuerdo mucho también a mis abuelos quienes en todo momento nos
enseñaron a trabajar y a luchar por la vida, sobre todo nos enseñaron a
respetar a las personas, los bienes ajenos; también a vivir en armonía con las
personas que nos rodean, a no pelear y a ser solidarios. Tengo muy buenos
recuerdos de mis abuelos: De cariño, de rigor y sobre todo de buenas enseñanzas
de pequeñas cosas pero muy útiles para la vida, al igual que de mis padres, más
de mi papá que siempre nos ha enseñado a ser personas con humildad, siempre nos
decía: “Mientras más estudio tengan deben de ser más humildes”.
A la edad de seis años ingrese a la escuela
en primero primaria. Una gran alegría para mí, siempre soñaba hacerlo, incluso en casa tenía
un cuaderno antes de ingresar a la escuela donde mis hermanos más grandes me
ponía puntitos y letras que me gustaban. Recuerdo que en los seis años de primaria
participe de caballero de la niña independencia y de las damitas cuando se
celebraban las fiestas patrias; claro al igual que los demás niños también me
gustaba jugar y hacer travesuras. Con gran esfuerzo mi papá me dio la
oportunidad de ingresar al ciclo básico tres años después que salí de sexto
primaria, yo feliz porque quería
estudiar, me propuse ayudarlo en lo que
fuera y tratar la manera de no gastar mucho para que el estuviera satisfecho
por lo mismo trabajaba en la agricultura de seis a diez de la mañana, luego me
iba a bañar y viajar a Buenos Aires ahora de Unión Cantinil al instituto donde
estudiaba.
A la edad de dieciocho años estando cursando
tercero básico me enamoré de la mujer de mis sueños, el amor de mi vida,
compartimos muchas cosas juntos nos comunicábamos a través de cartas, versos y
dibujos ella estaba en segundo básico, para llegarla a ver y platicar con ella
viaje siempre a caballo. Nuestro amor fue tan grande que al salir de tercero
básico tomamos rumbos diferentes, yo continué mis estudios en San Antonio
Huista, y ella en Huehuetenango, así que nos veíamos muy poco como a cada dos
meses, solo nos hablábamos por teléfono a cada ocho o quince días, sin embargo
no dejamos de querernos, fuimos novios como cinco años luego decidimos unir
nuestras vidas, nos casamos después de
tres años de estar unidos. Aún seguimos enamorados y me ha dado tres
maravillosos hijos a los que adoro. Me siento bendecido porque los dos nos
graduamos estamos ejerciendo nuestra profesión, gracias a Dios los dos estamos
presupuestados.
Mi vida ha sido maravillosa, claro como no
todo es color de rosa también he pasado momentos difíciles pero
siempre con la ayuda de Dios, el amor y apoyo de mi familia hemos salido
adelante. Ahora decidí prepararme un poco más, estoy estudiando la licenciatura en Educación
Primaria, esto para poder aprender nuevas técnicas y herramientas para enseñar
mejor a mis alumnos, ayudando a mis hijos también.
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